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México: ataque a los electricistas y crisis de la dirección
Dom, 15/11/2009 - 21:47por José Elói
A las once de la noche del sábado, 10 de octubre, más de mil agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) y militares han invadido las instalaciones de la Compañía Luz y Fuerza del Centro (LyFC). La acción ejecutada visaba imponer, a la fuerza, lo que la firma del presidente Felipe Calderón (PAN) legalizaba en la ley: 44 mil trabajadores sumariamente despedidos, desde el decreto publicado en el Diario Oficial en la primera hora del 11 de octubre, mero domingo.
Se justificaba el corte de vagas por la “adopción de medidas que permitan apuntalar la viabilidad económica del país”. Por su fuerte ligación con los EEUU – se van 15 años del Nafta, responsable por el rebasamiento de salarios en la región, México es uno de los países más afectados por los efectos de la crisis económica mundial. Las previsiones para el 2009 son de queda de 8% en el PIB. Solamente en el segundo semestre el derrumbe fue de 10,3%. Son más de 1 millón de trabajadores despedidos en este año. Datos oficiales apuntan para el 75% de desempleados y subempleados (informales). Todavía, Calderón no se ha olvidado de decir algo sobre los electricistas, ahora nuevos desempleados, en el decreto. Se les ofreció “indemnizaciones correspondientes”.
Para que se creara un clima de aversión a los obreros de LyFC, los medios de comunicación y la administración estatal han promovido una campaña de desmoralización de la categoría. Lo que no se decía, sin embargo, es que la gestión precaria de la empresa era de responsabilidad del gobierno, no de los trabajadores.
La dirección del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), por su vez, no preparaba a los obreros para la lucha que venía. Aparentemente estaban más preocupados con sus mismos empleos y el mantenimiento de la corrupción en la estructura sindical, pues la gran lucha hasta ese momento era la lucha por el reconocimiento de las elecciones del gremio (con sospecha de fraude). Mientras el temor por la pérdida de los empleos avanzaba, el comunicado oficial del día 7 decía, de manera obediente: “somos trabajadores responsables y comprometidos con nuestra empresa”.
Crisis de la dirección
Después de concretizada la desgracia de la eliminación de los empleos de los trabajadores, el SME empezó a actuar. La dirección, bajo el comando del obradorista Esparza Flores (PRD), volvió sus esfuerzos en acompañar en el parlamento y las cortes judiciales la disputa por la cancelación de la extinción de LyFC. Luego de las primeras horas, ha apelado hacia la inconstitucionalidad de la medida y diseñado una “batalla legal”, mientras que miles de ex empleados protestaron frente del Departamento federal de Gobernación.
El candidato derrotado a la presidencia en 2006, Andrés Manuel López Obrador, aprovechó el momento para canalizar la ira en torno a su liderazgo personalista, apoyando una gran campaña contra la ilegalidad de la medida. El PRD, al cual pertenece, se movía en el Congreso y el Senado para legitimar su postura de “oposición de izquierda institucional”.
La fuerza de la movilización de los electricistas en realidad sólo se sentiría el quinto día, cuando 300 mil salieron a las calles en un acto en defensa de los puestos de trabajo. Bajo presión, el gobierno de Calderón llama el SME a la mesa de negociación, que terminó abandonada por el sindicato.
En el último período, organizaciones sindicales, estudiantiles, populares y políticas intentan formar una Asamblea Nacional de Resistencia Popular, que tendría su primera reunión en el día 24/10. El foro prometía un acuerdo político que pondría las masas en movimiento para luchar contra las dimisiones en LyFC y el aumento de los impuestos.
¿Qué hacer?
Probada una vez más la incapacidad demostrada por el Estado burgués para proporcionar condiciones mínimas de supervivencia de la clase obrera, los principales grupos de izquierda en México – lamentablemente – presentan como principales demandas la lucha con perspectiva de fortalecer la misma estructura de dominación de clase. Como se ha señalado por diversos sectores de la izquierda, detrás de las medidas del gobierno está el interés en la privatización del servicio eléctrico de todo el país.
Sin embargo, se recordará el escrito de Marx en el Manifiesto del Partido Comunista. Ya en 1848, puso él, “El Estado moderno no es sino un comité de asuntos administrativos de la burguesía”.
Es, pues, un error que la dirección de la revuelta de los electricistas del SME y de los demás millones de trabajadores subempleados y desempleados de México se vaya a la lucha por una medida estatista. Lo que demuestra el cierre de LyFC y la política traidora del sindicato es que, frente a la terrible situación que está sujeta la clase en el país, la alternativa es la auto-organización de los trabajadores en una defensa intransigente por condiciones de trabajo y por una existencia digna. ¡“Empleo y sueldo”!, es el lema único que puede movilizar a los electricistas y todos los que son atacados por los efectos de la crisis del capitalismo agonizante.
Frente a los ataques del gobierno y las traiciones de los dirigentes sindicales y políticos, la clase obrera mexicana debe confiar apenas en sus propias fuerzas. A continuación, la rebelión de la clase se materializará utilizándose de los métodos radicales apropiados para imponer, tal como lo anunció Marx en el capítulo XIV de El Capital, la “expropiación de unos pocos usurpadores por la masa del pueblo”.
De la crisis mundial a la expropiación de los expropiadores: el Movimiento Negación de la Negación
Dom, 15/11/2009 - 21:39“La producción capitalista produce, con la inexorabilidad de un proceso natural, su propia negación. Es la negación de la negación.”
—Marx, El capital, Libro I, Capítulo XXIV, 1867.
Ahora es realmente innegable que la crisis coyuntural mundial del capitalismo, que comenzó en 2007, por lo tanto, alrededor de casi tres años, comienza a dar señales de que está llegando a un cierto proceso de recuperación o, por lo menos, de suspensión provisoria de sus convulsiones. Sin embargo, dejémoslo claro, pensamos que se trata solamente de una breve pausa, ya que el capitalismo vive una crisis estructural y, como dijimos y repetimos muchas veces, agoniza como sistema productivo mundial desde hace varias decenas de años.
Sin embargo, estas señales de la superación relativa de la crisis coyuntural ahora son bastante evidentes. Pero, como en toda crisis capitalista, evidentemente, mientras millones pierden sus trabajos y millares pierden sus empresas, algunos salen ganando: son los que, aprovechando la situación específica, debido a circunstancias coyunturales diversas, ocupan los lugares que dejaron las empresas más debilitadas por la crisis. Ocurren dimisiones en masa, reducción media de los salarios, reducción media en las planillas de pago y, particularmente, bancarrotas, fusiones o compras de empresas. Las empresas más fuertes tragan a las débiles y los trabajadores son sometidos a formas más grandes de explotación. Se trata de una gran concentración de capital. Se trata de los capitalistas expropiándose entre sí, y se trata también de una masacre de gran parte de la fuerza de trabajo activa.
En cuanto a las señales evidentes de recuperación relativa, podemos citar al Goldman Sachs Group, un enorme grupo financiero norteamericano que anunció esta semana utilidades de US$ 3.19 mil millones en el tercer trimestre de 2009. De la misma forma, una de las instituciones de actividades bancarias más tradicionales de los EE.UU., JP Morgan, anunció utilidades de US$ 3.6 mil millones. El grupo Goldman Sachs, inclusive, devolvió ya al gobierno US$ 10 mil millones que había recibido de ayuda en el auge de la crisis. Estas recuperaciones, sin embargo, no son acompañadas por todas las empresas. Están vinculadas, generalmente, con bancos que no actúan tanto con consumidores directos, siendo así, no son alcanzados por los altos índices de desempleo e insolvencia, que continúan aumentando en la economía norteamericana.
En este sentido, recordemos que el Citigroup, el grupo financiero norteamericano que también habría salido de un balance negativo, solamente lo consiguió por medio de una manipulación relativa de los datos, no contabilizando ciertos pagos. Según analistas, el Citigroup, en el caso de contabilizar tales gastos, todavía tendría pérdidas por US$ 3.2 mil millones, más grandes que las de US$ 2.9 mil millones que tuvo en uno de los trimestres de 2008. Según ciertas fuentes, el banco todavía debe al tesoro norteamericano gran parte de las “inyecciones” que lo salvaron en el auge de la crisis. Se calcula que las deudas al gobierno alcanzaron alrededor de los US$ 45 mil millones.
La situación, todavía deficitaria del Citigroup, sería ocasionada, justamente, porque muchas de sus líneas de crédito están ligadas a consumidores directos, es decir, los que han sido afectados por el desempleo masivo que continúa aumentando en la economía de los EE.UU. El banco tenía y todavía tiene grandes perjuicios con las tarjetas de crédito y las hipotecas no pagadas, que también son resultado directo de los cerca de 10% de desempleados que afectan a la economía norteamericana y que deben continuar creciendo en 2010, alcanzando una probable tasa de desempleo del 11%. En una situación similar al Citigroup se encuentra el Bank of America, que estaría lejos de salir de las deudas no pagadas, reflejos del aumento masivo del desempleo.
Como así puede verse, la crisis coyuntural ya ha pasado o se calmó relativamente, para los sectores que han ganado con la crisis, expropiando a otros grupos capitalistas. Pero para amplios sectores, aún del gran capital, la crisis está lejos de ser superada y no aparecen buenas perspectivas en un período a corto o medio plazo. Con respecto a los trabajadores, sobre todo, la crisis no sólo continúa, sino que se va profundizando sin grandes perspectivas de salida.
El mismo escenario vivido en los EE.UU., en cierto sentido, sucede en la economía europea y japonesa. Algunos aspectos de esta situación mundial también se repiten en ejemplos de Brasil, India, China y Rusia. La mayor parte de las máquinas ociosas en la economía europea y norteamericana ha sido transferida, particularmente para Brasil, que está recibiendo un volumen bastante alto de inversiones extranjeras. Fábricas enteras se han transferido a Brasil donde, principalmente una mano de obra más barata y una estructura productiva relativamente razonable facilitan los costes de producción, volviéndolos más competitivos en el mercado mundial.
Por otra parte, en el propio Brasil, se repite el proceso de expropiación de grupos capitalistas. La transferencia de fábricas extranjeras está destruyendo sectores enteros de la producción, anteriormente realizados completamente en Brasil. Particularmente, el sector productivo de máquinas industriales viene siendo reducido sustancialmente con la entrada de máquinas extranjeras y fábricas enteras que realizan su migración para Brasil. No por casualidad, el número de bancarrotas en Brasil ha llegado a récords históricos. También se trata de la expropiación de los expropiadores en la cual los capitalistas tragan a otros capitalistas.
Sin embargo, como en Europa y en los EE.UU., en Brasil, y particularmente en las regiones más industrializadas como San Pablo, debido a estos fenómenos, el desempleo y la miseria aumentan de manera alarmante. Sin duda, para los trabajadores, la crisis continúa y de forma cada vez más aguda. ¡Como en los EE.UU., muchos de los trabajos perdidos en Brasil jamás volverán a existir!
Como decía Marx en El capital, capítulo XXIV, libro I, este proceso de expropiación de los expropiadores, es decir, la expropiación de los capitalistas por los mismos capitalistas es una tendencia irreversible del capitalismo, pero, según el mismo autor, la expropiación de los expropiadores va profundizando el proceso de crisis, polarizando la contradicción entre el capital y el trabajo, conduciendo a un nuevo proceso de la expropiación de los expropiadores. En esa otra fase de este proceso, debido al aumento de las contradicciones, la expropiación comienza a volverse contra el propio capitalismo. Los productores directos, los primeros expropiados por el capitalismo naciente, acaban expropiando a los primeros expropiadores, los propios capitalistas.
Este movimiento objetivo sería el movimiento de la negación de la negación, es decir, los productores directos negados por los primeros capitalistas comenzarían a expropiar a los propios capitalistas, los que han realizado la primera negación. Éste sería el movimiento de la negación de la negación. Este movimiento no sería, así, un movimiento ideológico o moral, sino mucho más, la expresión objetiva de un proceso contenido en el propio desarrollo del capitalismo y de sus crisis sucesivas.
Evidentemente, sin embargo, cabe a los trabajadores realizar este proceso objetivo y, para eso, la clase trabajadora tiene en el marxismo la comprensión teórica de este proceso de expropiación de la expropiación o, si queremos, la expresión teórica consciente del movimiento de la negación de la negación, que puede transformarse en partido político de masas, pues, estaría apoyado en un proceso puesto objetivamente por el propio desarrollo del capitalismo.
Curiosamente, sin comprender este análisis marxista, muchos sectores identifican el Movimiento Negación de la Negación, hoy existiendo, como un movimiento anárquico, ideológico o moral, un movimiento que estaría contra todo y contra todos. En verdad, el Movimiento Negación de la Negación es la expresión teórica de un proceso objetivamente puesto por el propio desarrollo del capitalismo y de sus crisis siempre inevitables y siempre crecientes. Buscar hacer consciente (y, así, subjetivo) ese movimiento de la negación de la negación es un esfuerzo que se hace cada vez más necesario.
El capitalismo del siglo XX y de este comienzo del siglo XXI solamente nos ha mostrado y nos muestra una crisis detrás de otra, guerras, epidemias, aumento de la miseria y del hambre, en una palabra: barbarie. La expropiación de los expropiadores y la negación de la negación necesitan recibir su forma teórica consciente; de lo contrario, las contradicciones objetivas de estos procesos pueden solamente llevar a los trabajadores, a la humanidad y a la propia Naturaleza (de la cual somos parte) a la destrucción más catastrófica jamás vista en la historia.
¡CONSTRUIR EL MOVIMIENTO NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN!
La devaluación del dólar y la clase trabajadora
Dom, 15/11/2009 - 21:34por Barry Grey, do wsws.org
Indicios cada vez mayores señalan que un cambio fundamental ha ocurrido en el alineamiento de divisas. Desde marzo, el dólar estadounidense ha declinado constantemente hasta depreciarse en un 13% según el comercio exterior. La semana pasada, la caída aceleró tanto que empujó los precios del oro a niveles que batieron el récord.
La caída también causó que cierta cantidad de bancos centrales de Asia intervinieran en el mercado de divisas para amortiguar la devaluación del dólar.
En vez de advertir acerca de las consecuencias de la erosión del valor de la moneda principal sobre la cual se basa el comercio mundial y que también funciona como moneda de reservas, prominenctes publicaciones del mundo de las finanzas, así como también comentaristas sobre asuntos económicos, ahora son de la opinión que la caída del dólar debería ser bienvenida y que a largo plazo se debería dejar devaluar aún más.
El sábado, el Financial Times de Londres publicó un editorial titulado, “Un Estados Unidos fuerte necesita un dólar debilitado”. El periódico escribe que “aunque la disminución del valor es bastante grande, a ésta no se le debería ni temer ni obstruir...En realidad sería provechoso si el dólar se debilitara aún más...El efecto de un dólar más barato terminaría en ayudar a los exportadores estadounidenses a la vez que hace las importaciones más caras”.
El artículo sigue: “Esto es lo que Estados Unidos y el mundo necesitan. A mediano plazo, tal como lo dijera el Sr. Summers [principal asesor de la economía bajo Obama, Lawrence Summers] a principios de año, ‘La reconstrucción de la economía estadounidense tiene que orientarse más hacia las exportaciones y menos al consumo’. En pocas palabras, Estados Unidos debe comenzar a vivir dentro de sus propios medios económicos, y el resto del mundo tiene que parar de depender de sus [de Estados Unidos] hábitos derrochadores”.
El ejemplar del Financial Times del lunes lleva un artículo escrito por Wolfgang Münchau, columnista sobre la economía, bajo el titular, “La causa por un dólar más débil”, en el que aboga por reestablecer equilibrio en la economía mundial por medio del cual el déficit de la balanza de pagos se reduciría marcadamente, el superávit de Asia también disminuiría, y el déficit de la Eurozona, compuesta por 16 países, aumentaría “un tanto más”.
“A largo plazo”, escribe Münchau, “semejante mundo precisaría una reforma significativa del sistema monetario internacional. A corto plazo, la caída de las divisas valoradas en dólares nos ayudaría llegar allí”.
El Sr, Münchau sugiere que las promesas de mantener al “dólar fuerte” por parte de funcionarios estadounidenses son poco honradas, pues Estados Unidos ahora alienta una caída del dólar aún más marcada como parte de la estrategia de recuperación económica basada principalmente en las exportaciones.
Munchau continúa: la reforma a largo plazo necesaria del sistema monetario internacional se basaría hasta cierto punto en la reducción permanente del papel global del dólar. Predice que el mundo se está moviendo hacia “un sistema dual en que tanto el dólar como el euro actuarían de facto como las monedas de reserva.
Estos comentarios y otros similares evaden los inmensos riesgos que inevitablemente acompañarían a la devaluación del dólar y la debilitación de su posición como divisa de reserva. Semejante proyecto contiene la semilla del colapso del mercado mundial. Es extremadamente dudoso que este cambio sucedería de manera ordenada sin empujar a Europa y a Asia a la competencia con sus propias devaluaciones; sin la formación de bloques monetarios y comerciales; sin la explosión de una guerra comercial; y, por último, sin el conflicto militar entre las potencias principales.
Entre los comentarios más superficiales a favor de un dólar más débil se encuentra el de Paul Krugman, economista estadounidense y columnista del New York Times. En una columna publicada el lunes, el Sr. Krugman acusa de cascarrabias a toda persona que le inquieten las insinuaciones a largo plazo de la caída del dólar.
Sin considerar las insinuaciones internacionales de la caída continua del dólar, o las consecuencias para las relaciones sociales en Estados Unidos que ello trae, Krugman dice del “escándalo” acerca del dólar en descenso: “La verdad es que el dólar que cae es una buena noticia”.
Un dólar devaluado es “bueno para los exportadores estadounidenses”, escribe Krugman, “y nos ayuda a establecer una transición: de enormes déficits en la balanza de pagos a una posición internacional más sostenible”. Aboga por dejar la tasa de interés — la cual efectivamente está en cero — “sin tocar durante los próximos dos años o más”. No dice nada acerca de las consecuencias que traería la depreciación del dólar para la situación monetaria de Estados Unidos o para su posición como divisa mundial de reservas.
Lo cierto es que la pérdida de la posición del dólar como la indiscutible moneda de reserva mundial tiene consecuencias devastadoras para la clase trabajadora de Estados Unidos.
Un dólar fuerte y estable era el cimiento del sistema monetario capitalista internacional que fue establecido en la conferencia de Bretton Woods al acabar la Segunda Guerra Mundial. El dólar ha funcionado por casi siete décadas como la moneda suprema para fines comerciales y de divisas. Esta posición del dólar, única y privilegiada, se basaba al terminar la guerra en una supremacía de Estados Unidos que no se podía desafiar; supremacía que le garantizó al capital estadounidense ventajas inmensas.
La caída a largo plazo del capitalismo estadounidense, la cual se reflejaba de la manera más obvia en la decadencia de su base industrial, resultó en los enormes desequilibrios mundiales entre naciones deudoras — entre éstas Estados Unidos como la más importante — y las naciones acreedoras, tales como China, Japón y Alemania - que llevaran la implosión de la economía mundial hace ya un año. La transformación de Estados Unidos como el país industrial más poderoso del mundo en centro de la especulación — y el parasitismo — económica mundial que, a fin de cuentas, ha socavado la posición internacional del dólar.
Permitir que el dólar continúe su descenso significa reconocer la realidad de que Estados Unidos ha decaído y que es necesario que el capitalismo encuentre una nueva base para su expansión. Pero el seno de este “reequilibrio” económico mundial es la reestructuración de las relaciones entre las clases sociales en Estados Unidos mismo.
El marco establecido por los acuerdos de Bretton Woods le dio a la burguesía estadounidense una enorme ventaja para manejar las relaciones sociales internas de Estados Unidos. En ese entonces la clase gobernante del país podía valerse de gastos financiados mediante déficits presupuestarios y una política inflacionaria para hacer concesiones a las exigencias de la clase trabajadora porque el mundo aceptaba al dólar sin titubeos. Sin esa ventaja, Estados Unidos ha de adherirse a restricciones monetarias y económicas onerosas, cuyo peso ha de caer sobre los hombros de la clase trabajadora.
Este proceso ya está en camino. En nombre del reequilibrio económico mundial y de las reformas internas del país, el gobierno de Obama ahora trata de reducir el consumo de la clase trabajadora, diminuir tajantemente los costos de producción y aumentar las exportaciones del país.
Esto significa lo mismo que someter a los trabajadores estadounidenses al mismo tipo de “terapia de electrochoque” que el Fondo Monetario Internacional - dominado por Estados Unidos — impuso sobre un grupo de países deudores del Tercer Mundo durante el último cuarto de siglo. Son los mismos métodos que ahora se usan contra la clase trabajadora de Estados Unidos: la devaluación de la moneda, las reducciones de los gastos gubernamentales para los servicios sociales y el uso del desempleo masivo para disminuir los salarios y aumentar la explotación.
Hay que poner en reversa el proceso por medio del cual Estados Unidos cerró sus propias instalaciones manufactureras y exportó la producción industrial a los paraísos de mano de obra barata en todas partes del mundo. Estas prácticas fueron lo que produjo que Estados Unidos dependiera, insosteniblemente, de infusiones de crédito por parte de naciones con superávits como China y Japón. Estados Unidos puede resucitar su industria, pero sólo en base de la destrucción de los salarios, las condiciones de trabajo y las normas de vida de la clase trabajadora.
Se supone ahora que Estados Unidos ha de convertirse en productor a bajo costo de mercancías para el mercado mundial, La clase trabajadora estadounidense ahora debe sufrir niveles de explotación que no se han visto durante en un siglo. Sus salarios y normas de vida ahora deben sacrificarse para vincularlos más íntimamente con los trabajadores súper explotados del continente asiático.
Esta política de guerra clasista es la razón por la cual Obama ha desatado una agresión salvaje contra los empleos y salarios de los trabajadores automotrices; rehusado toda ayuda a los estados y municipalidades que se han declarado en quiebra; y entablado una campaña para destruir los beneficios de salud de los trabajadores y atacar programas sociales subvencionados por el gobierno federal, tal como Medicare.
Estados Unidos de nuevo servirá de ejemplo para el capitalismo mundial; es decir, será el modelo para ataques similares contra los trabajadores de todos los países.
Pero la clase trabajadora de Estados Unidos no tiene la menor intención de someterse humildemente a su propio empobrecimiento. Se han echado las bases para el renacimiento de una lucha de clases titánica en Estados Unidos y a nivel internacional.
Venezuela: La burocracia estatal contra las luchas estudiantiles
Dom, 15/11/2009 - 21:23En la actualidad existe en Venezuela un profundo conflicto entre los movimientos estudiantiles y el gobierno. Como si no fueran suficientes los ataques directos y las manipulaciones contra los movimientos obreros independientes de la cúpula de Chávez, como si ya no fuera suficiente el crecimiento continuo de la represión de las manifestaciones públicas, que ahora sufren con la criminalización de las protestas que supuestamente “perturban la paz pública”, según el gobierno; la población venezolana tiene ahora que hacer frente a la dominación total del gobierno en la estructura educativa.
La Ley Orgánica de Educación (LOE) fue promulgada por Chávez en este año de 2009, siendo aprobada por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela el 5 de agosto del mismo año. Esta nueva ley de educación constituye una nueva intervención del estado, que tendría como objetivo, según su primer artículo, “desarrollar los principios y valores rectores (…) guiada por valores éticos y humanísticos para la transformación social”.
Esta intervención, en lugar de representar cualquier forma de liberación – ya sea ideológica, social, política o económica -, constituye una verdadera máscara de dominación que muestra cada vez más su carácter típicamente bonapartista. El propósito del gobierno Chávez no se limita, sin embargo, a una mera reformulación de la educación y de las instituciones educativas, desde los niveles primarios hasta la enseñanza universitaria. Sus directrices se enredan en contradicciones insolubles, ya que fingen ser capaces de proporcionar una educación que lleve a la “emancipación” y a la “justicia social”, como dice el Artículo 3º; con diferencias socioeconómicas que no pueden ser silenciadas.
Del mismo modo, el articulo 15º se propone a “formar a partir de, por y para el trabajo libertador”, esto, sin embargo, sólo se propone en la medida que tal trabajo, sea un “trabajo libre” dentro de los parámetros de la libertad de Chávez. Es aún más evidente el unilateralismo imponente del gobierno en el Articulo 12º, la “prohibición de propaganda partidaria”, es decir, carteles y banderas del movimiento estudiantil en las instituciones educativas. El resultado es una clara afrenta a los medios legítimos de difusión de las manifestaciones políticas y protestas de las organizaciones estudiantiles. Esto, ni siquiera, puede justificarse con las excusas extrañas y de carácter típicamente reaccionario de evitar una abstracta perturbación del orden público.
En general, la nueva Ley Orgánica de Educación busca dar un tono humanista a su supuesta inclusión de los “educados” en una sociedad de desarrollo igualitario. Sin embargo, en los índices más recientes del gobierno, que remontan a 2007, nada menos que 47,7% de la renta nacional está en manos del 20% más rico, mientras que solo 5,1% de la renta nacional va para el 20% más pobre. Por lo tanto, la Venezuela de Chávez promete una realidad educacional que no está de ninguna manera de acuerdo con la realidad social del país. La LOE, no sólo insiste en la participación de la iniciativa privada en la formación de la instituciones educativas, sino que no posee ningún fundamento social.
Son estos tipos de devaneos que marcaron, si no todas, por lo menos la gran mayoría de las políticas burocráticas de los gobiernos liberales. Esta es una crítica ya señalada por Marx: a través de leyes, el estado burgués busca inculcar en la gente una idea de igualdad y libertad que tiene, sin embargo, un carácter puramente ilusorio. Las propuestas de Chávez, desde hace mucho, llevan ese formalismo vacío, sin cambios significativos. Con la LOE no podría ser diferente.
Para dar este tono de mayor igualdad y emancipación, el gobierno chavista habla de organizaciones comunitarias para una supuesta construcción de base de la educación. Sin embargo, se tratan en su gran mayoría, de Consejos Comunales llenos de sectores chavistas y que actúan bajo el comando del Estado. No es mera casualidad que estos consejos se han convertido en un instrumento político de contención social. Tomemos el ejemplo de cómo el gobierno hizo uso de los Consejos Comunales para dar un golpe a la huelga nacional de profesores. En este episodio, los sectores chavistas llegaron a amenazar de criminalización aquellos que se sumasen a la huelga.
Finge, por lo tanto y otra vez, dar autonomía a las organizaciones obreras y estudiantiles, cuando en realidad se trata de un vaciamiento de estos sectores de actuación popular. Las iniciativas que se originan realmente en la base en Venezuela, se están vaciando. Es eso que el gobierno venezolano afirma ser el “ejercicio del Poder Popular en la promoción y defensa de la educación” (Artículo 18º).
La unidad que Chávez trata de vender, como una bella marca de una empresa que esconde en sus rincones oscuros la sobreexplotación de la población, es molestada cuando uno se fija al aumento desmedido de las movilizaciones estudiantiles en todo el país. Inspirados por los arrestos arbitrarios que ocurrieron contra protestas que se oponían al gobiernos (como es el caso del universitario Julio César Rivas), algunos alumnos empezaron una huelga de hambre. Con el tiempo, hoy los huelguistas de hambre ya son más de 159 en todo el país.
Del mismo modo, manifestaciones estudiantiles no paran de ocurrir, oponiéndose no solo a la LOE. Las manifestaciones luchan también contra la prohibición, por parte del gobierno Chávez, a la entrada de un representante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Este representante visitaría el país para investigar no solo la persecución e intimidación del universitario Julio Rivas, sino también las detenciones por motivos políticos que están ocurriendo tanto en el movimiento estudiantil como en el obrero.
Por lo tanto, el presidente Chávez hace propaganda de una unidad interna nacional que no pasa de un gran espectáculo. Sus leyes sólo sirven para formalidades que, desde hace mucho, sirven de instrumental político para los intereses de sectores de la burguesía. Chávez concentra en sí el poder de un estado entero. Así va tejiendo sus redes burocráticas en una gran red que no tiene otro objetivo sino encarcelar e invadir las organizaciones de base. Sin embargo, al mismo tiempo, no destruye estas organizaciones, sino que se utiliza de su infiltración en ellas para dar un rasgo humanista, popular y hasta obrero a sus políticas.
[VIDEO] Fascio a Tor Vergata - esilarante
Mer, 11/11/2009 - 00:14FASCIO Blocchetto all'università di Roma-Tor Vergata.
Tratto dalle interviste girate da "Uniroma.tv".
VALE PIU' DI MILLE VOLANTINI...
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intervista Radio Popolare a regista videodocumentario Caga Pound Latina
Lun, 02/11/2009 - 17:136:01 minutes (2.76 MB)
RadioPopolare intervista Alessandro Marascia, filmaker indipendente, sulla lavorazione del videodocumentario su Casta Pound a Latina.
trovato qui:
http://www.youtube.com/watch?v=w3pL-GQs2I8
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Lecciones para la clase trabajadora sesenta años después de la Revolución China
Lun, 26/10/2009 - 05:13El primero de octubre marcó 60 años desde que el partido Comunista Chino (PCCh), bajo la dirección de Mao Sedong, tomara el poder y proclamara la República Popular China.
El levantamiento revolucionario en China fue parte de una nueva ola mundial de luchas de la clase trabajadora y de las masas oprimidas al acabar la Segunda Guerra Mundial. Igual como sucedió en otras partes de Asia, Latinoamérica y África, millones trabajadores y campesinos estaban determinados a zafarse del yugo colonial. En la China de los 1930 éste se había expresado por medio de la brutal ocupación militar japonesa. No obstante, a pesar de esta lucha colosal, la revolución de 1949 no fue ni socialista ni comunista. No llevó a la clase obrera al poder, sino a los ejércitos campesinos de Mao.
Hoy es obvio que China, a pesar de sus pretensiones “comunistas”, se ha integrado totalmente a la economía capitalista mundial, en la que juega el papel de abastecedora principal de la mano de obra barata. ¿De qué otra manera se pueden explicar las felicitaciones que dos presidentes estadounidenses conservadores - Bush padre y Bush hijo - le han enviado a Beijing por motivo del sexagésimo aniversario de la Revolución China? ¿Cómo se puede explicar la manera en que el edificio Empire State ha sido decorado con lucecitas rojas y amarillas —colores revolucionarios de China — para celebrar el acontecimiento? No hay duda que Wall Street aprecia enormemente la contribución que el estado policíaco chino le ha hecho a sus cofres organizando a millones de obreros que trabajan en las empresas internacionales y comprando enormes cantidades de bonos estadounidenses.
Estas celebraciones no difieren en nada del maoísmo y la Revolución China de 1949. Más bien son el resultado lógico de los dos. Aunque el PCCh se estableció en 1921 en reacción a la Revolución Rusa basada en el marxismo, pronto sufrió el impacto del estalinismo que surgía en la Unión Soviética. Bajo condiciones en que el primer estado obrero se encontraba aislado, la pandilla de Stalin, quien representaba los intereses de una maquinaria estatal burocrática y conservadora, usurpó el poder luego de la muerte de Lenín en 1924. Basó su programa político en un repudio al internacionalismo socialista.
Stalin específicamente atacó la Teoría de la Revolución Permanente promulgada por León Trotsky, la cual sostenía que en los países con un desarrollo capitalista atrasado, como en Rusia y China, sólo la clase trabajadora era capaz de cumplir las tareas nacionales democráticas. Luego de apoderarse del poder como líder de las masas oprimidas, el proletariado se vería obligado a poner en práctica medidas socialistas como parte de una lucha más extensa por el socialismo a nivel internacional. Para Stalin la revolución Permanente de Trotsky se convirtió en una amenaza intolerable a los privilegios de la burocracia, cuyos intereses encontraron su mayor expresión en la reaccionaria teoría estalinista del “socialismo en un solo país”.
Para seguir cementando aún más su alianza oportunista con el Kuomintang (KMT) nacionalista de China, Stalin obligó al joven PCCh a integrarse a este partido burgués. Rechazó las lecciones de la Revolución Rusa y declaró que la Revolución China habría de llevarse a cabo en dos etapas: primero la burguesía china cumpliría las tareas democráticas nacionales, y luego, en un futuro indeterminado, se establecería el socialismo. Sin embargo, durante la trayectoria de la revolución de 1925-1927, la clase capitalista china probó ser más mercenaria y corrupta que su contraparte rusa. El levantamiento revolucionario horrorizó al KMT, y éste bañó en sangre al PCCh y a la clase trabajadora. Fue una derrota que indudablemente fortaleció la mano de la burocracia en Moscú,
Luego del 1927, dos tendencias surgieron en el PCCh. Una se viró hacia la Oposición de Izquierda, la cual había advertido acerca del desastre que Stalin había preparado, y adoptó la Revolución Permanente de Trotsky. La otra, dirigida por Mao, concluyó que el problema no era el estalinismo, sino la incapacidad orgánica de la clase trabajadora en dirigir la revolución. El PCCh expulsó a los trotskistas y, bajo la dirección de Mao, cortó sus vínculos con la clase trabajadora urbana y se viró hacia el campesinado y la guerra del guerrillas.
En artículo de gran perspicacia escrito en 1932, Trotsky señaló que el “Ejército Rojo” de Mao era un movimiento de pequeños propietarios hostiles a la clase trabajadora. Su antagonismo se arraigaba en las diferencias de perspectiva clasistas entre el proletariado y el campesinado. El primero representaba la producción socializada a gran escala; segundo al sector de las clases medias decadentes opuestas a la industria y la cultura urbanas. Trotsky advirtió que los ejércitos campesinos suprimirían todo movimiento independiente de los trabajadores cuando entraran las ciudades, con sectores del mando, según pasara el tiempo, convirtiéndose en sector de la burguesía.
Este análisis fue revindicado en 1949. Igual que los partidos estalinistas a nivel internacional después de la Segunda Guerra Mundial, el PCCh inicialmente trató de formar un gobierno de coalición con el KMT burgués, pero fracasó en lograrlo. El líder del KMT, Chiang Kai-shek
That analysis was vindicated in 1949. Like Stalinist parties internationally after World War II, the CCP initially attempted to form a coalition government with the bourgeois KMT, but failed. Encouraged by the emerging Cold War against the Soviet Union, KMT leader Chiang Kai-shek launched a desperate civil war against the CCP. The outcome was determined not by Mao‘s much overrated military capacities, but the profound economic and political weakness of the KMT regime, which virtually imploded. As Trotsky had warned, Mao‘s new “communist” government suppressed any independent initiative by the working class and protected private property. Nothing like the democratically-elected workers‘ councils or Soviets of the Russian revolution were established. The regime‘s abiding fear of the working class was expressed in its jailing of Chinese Trotskyists in 1952.
El nuevo régimen no tenía la perspectiva de establecer el socialismo, sino la “nueva etapa democrática” promulgada por el mismo Mao. Esta visión consistía en crear una coalición de partidos capitalistas y figuras que no se habían fugado con Chang a Taiwán. Las reformas que puso en práctica se limitaron a medidas burguesas: la nacionalización de la tierra; la reforma agraria; varias medidas para establecer el bienestar social más elemental; y la prohibición de males sociales tales como la prostitución y el abuso del opio. Igualmente, la ola de nacionalizaciones en medio de la crisis económica engendrada por la Guerra de Corea no fue “socialista”, sino más bien fueron similares a la política basada en la regulación de la economía nacional puesta en práctica en países como la India. El PCCh simplemente llevó a cabo de manera sistemática el programa de los líderes burgueses del movimiento anticolonial. Nehru en la India es un ejemplo.
Divisiones internas bastante fuertes surgieron en el régimen maoísta. El PPCh se vio obligado a depender de los ex capitalistas y profesionales urbanos para hacer funcionar las industrias, pues la mayoría de los cuadros campesinos no sabía nada acerca de la producción moderna. Este hecho traía consigo la semilla de futuros conflictos entre, por una parte, el radicalismo de Mao, quien reflejaba el antagonismo del campesino hacia todo lo urbano, incluso la industria, la cultura y, sobretodo, la clase trabajadora, y, por otra, los que favorecían el camino hacia el capitalismo. Éstos últimos concluyeron que a la industria a gran escala y al mercado se les tenía que soltar las riendas. Ambas facciones quedaron arraigadas en la perspectiva nacionalista del “socialismo en un solo país”. Eran orgánicamente hostiles a la alternativa socialista para vencer el aislamiento de China, lo que exigía un enfoque hacia la clase trabajadora internacional basado en el programa de la revolución mundial socialista.
Los planes utópicos de Mao para establecer un socialismo rural, comunas campesinas y una industria de “patio trasero” produjeron un desastre tras otro. Todo esto culminó en la Gran Revolución Cultural proletaria que él mismo lanzara en 1966 contra sus rivales facciosos. Cuando los trabajadores comenzaron a controlar la situación independientemente, la burocracia se horrorizó y pronto resolvió las diferencias internas. Usó al ejército para suprimir a la clase trabajadora. Desde ese entonces en adelante, el PCCh propagó el monstruoso culto a Mao para justificar sus medidas represivas, pero no sin disolver el programa de radicalismo campesino. Después de Mao fallecer en 1976, el régimen arrestó a la llamada “Pandilla de los cuatro” y descartó los lemas de la Revolución Cultural.
Mientras los radicales pequeño burgueses de los 1960 y 1970 glorificaban a la Revolución Cultural, los más conscientes representantes del imperialismo estadounidense reconocieron que la índole clasista de la China Roja” y la Unión Soviética no eran lo mismo. Este último todavía era un estado obrero aunque degenerado. Durante el apogeo de la Revolución Cultural en octubre, 1967, Richard Nixon escribió en la revista, Foreign Affairs [Asuntos Extranjeros], que su presidencia venidera un día “traería de nuevo a la China a la comunidad mundial, no como epicentro de la revolución mundial, sino como un gran nación en progreso”.
En el mismo ejemplar de Foreign Affairs, otro analista hizo notar que el régimen de Mao no era tan diferente de los gobiernos burgueses que los movimientos anticoloniales habían llevado al poder. La única diferencia era “la eficacia superior del comunismo chino en promover los objetivos históricamente vinculados al modo capitalista de producción y el orden social creado sobre él...La originalidad del maoísmo se encuentra en los métodos de movilizar a las masas en nombre del comunismo para lograr los objetivos de todo movimiento revolucionario nacional: la industrialización de China y la adquisición de los medios militares (incluso los nucleares) adecuados para llevar a cabo la política de dominación practicada por las grandes potencias”.
Eso es exactamente lo que esencialmente ocurrió durante los últimos 30 años. Nixon se encontró con Mao en 1972 y echaron las bases para formar una alianza antisoviética y abrir las puertas de China al capital extranjero. En 1978, Den Xiaoping enormemente aceleró las inversiones extranjeras y el reestablecimiento del mercado capitalista. Esta movida coincidió con la virada del capitalismo a finales de los 1970 hacia la globalización de la producción y el establecimiento de plataformas para la venta de mano de obra barata. El flujo del capital extranjero se convirtió en una inundación luego que la Masacre de la Plaza de Tiananmen demostrara lo dispuesto que estaba el régimen para usar los métodos más despiadados y suprimir a la clase trabajadora.
¿Cuáles éxitos se celebran hoy? Las reformas limitadas de la revolución de 1949 han desaparecido a medida que el régimen del PCCh y la avariciosa burguesía que éste representa presiden sobre un abismo cada vez más profundo entre los ricos y los pobres. Pero al mismo tiempo que los burócratas del PCCh se unen a los representantes del capitalismo globalizado y alzan las manos para hacerle un brindis a la República Popular China, echan un vistazo nervioso sobre sus hombros y ven a una clase trabajadora china que se no sólo se ha expandido enormemente, sino que también se ha integrado íntimamente a los trabajadores de todo el mundo.
Pero lo que más temen ante todo, en medio de la peor crisis mundial del capitalismo desde los 1930, es que la clase trabajadora comience a aprender las lecciones políticas de la revolución de 1949, rechace el callejón sin salida del estalinismo y el maoísmo, y regrese al camino de la revolución mundial socialista. En China ello significa la creación de una sección del Comité Internacional de la Cuarta Internacional - es decir, del movimiento trotskista internacional - para ofrecer la dirigencia revolucionaria necesaria.
Una historia mundial de reyes, reinas y PARODIAS de Bonapartes, contada por los burgueses y por la dicha “izquierda”
Lun, 26/10/2009 - 05:02Durante las últimas semanas de septiembre, los periódicos impresos y noticias de la televisión burguesa, así como la prensa y sitios Web de la llamada "izquierda" Latino Americana e incluso mundial, le dio gran relieve a los acontecimientos en Honduras, protagonizados por Zelaya, una caricatura de Chávez que, a su vez, ya es una parodia de una parodia de Bonaparte. Incluso en las reuniones de la ONU y de la OEA ganó destaque las grandes aventuras de Zelaya, así como las acciones de la “izquierda internacionalista”. Mientras tanto, los movimientos, casi en silencio, del gran capital siguen su curso en el mundo, destacando el valor, despidiendo y explotando a los trabajadores. En este sentido, las estadísticas falsamente interpretadas simulan el final de la crisis económica y difunden el optimismo, jugando bajo la alfombra a los millones de desempleados que deambulan por el planeta sin perspectivas.
Por ejemplo, con gran énfasis, informó el sitio del PSTU, partido brasileño vinculado a la LIT (Liga Internacional de los Trabajadores): “Represión contra los hondureños manifestantes, que salieron a las calles en todo el país para exigir que el poder sea devuelto al derrocado presidente, las protestas ya han provocado protestas en Brasil. Este Miércoles, 23, a las 14h, sindicalistas y estudiantes, convocada por organizaciones como el MST y CONLUTAS protestaron frente a los consulados de Honduras en Río de Janeiro y San Pablo. El mismo día, en Brasilia, una comisión de diputados y senadores realizaron una manifestación frente a la Embajada de Honduras, en Brasilia”.
Según la misma fuente, en Río de Janeiro, “protesto, convocado en pocas horas, reunió diecinueve organismos y partidos políticos, como PSTU, PCB y PSOL. Alrededor de 30 personas fueron a la oficina del Consulado de Honduras en Copacabana, Río de Janeiro, donde se hizo una ocupación simbólica en solidaridad con los trabajadores y el pueblo hondureño”.
Asimismo, tras la misma inversión, fue tratada a la reciente visita de Sarkozy a Brasil. En las negociaciones recientes de Francia con Brasil en relación a las armas, poco se dice que por detrás de la negociación de los aviones Rafale esta el grupo industrial Dassault Aviation, que, no casualmente, también participa del mismo grupo que supervisa el diario de derecha Le Fígaro, que tiene varias otras ramas de la comunicación, esta fue la clave para la elección y el apoyo del presidente Sarkozy.
Mucho se ha dicho, en cambio, que con estas negociaciones, Brasil ganaría la autonomía de un alineamiento político con los EE.UU. y tal vez un mayor acercamiento a Chávez. Se alegó que a causa de este enfrentamiento político con el imperialismo de EE.UU., se habrían producido en la indecisión que siguió a la visita de Sarkozy, resultando en un retraso en el cierre del trato. Lejos de ser presiones políticas de los EE.UU., las presiones serían mucho más de Boeing que ha retrasado el cierre de las negociaciones con Francia. La verdad es que Boeing tenía la intención de vender sus propios cazas a Brasil y obtener los beneficios fantásticos que permitirá a la industria de armas.
Parece que, más que nunca, la “izquierda” debe despertar y volver a descubrir lo que Marx y Engels ya anunciaron desde el texto La ideología Alemana texto joven, que confirmaron en gran medida en El Capital: la historia de reyes y reinas, batallas y acontecimientos de palacio de Bonaparte es una historia superficial que sólo enmascara la evolución económica de la estructura de la producción, mucho más silenciosa, pero al mismo tiempo, mucho más decisivos. En resumen, la verdadera historia y la propia teoría del Estado en Marx, se pueden deducir directamente del proceso de producción inmanente de valorización del valor.
Tal vez, sin embargo, antes de que el sueño de la “izquierda” hoy ya sea demasiado tarde para revertir el avance tecnocrático e irreversible del gran capital, cada vez más represivo, de forma “blanca” y “legal”. La crisis del marxismo y de la dirección del proletariado sigue avanzando, sobre todo mediante el análisis de los idealistas que todavía creen que la lucha de clases como lucha principalmente política, entre los presidentes y entre los estados nación.
Así, antes de la reciente crisis económica, gran parte de la izquierda latinoamericana seguía siendo impulsada por el anuncio de análisis para Brasil y otros países de América Latina un regreso a la forma de semi-colonias de los EE.UU.. Con la crisis, hemos visto lo contrario, que el gran capital se está moviendo cada vez más a los países de América Latina, así como a India y China. El denominado G-7 (Grupo de los Siete países más industrializados) perdió el poder para el G-20 (entre ellos Brasil, China e India, entre otros).
Incluso muchos de los miembros de la burocracia de los órganos normativos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, y los presidentes de los grandes bancos y las empresas son cooptados en los países llamados “semi-coloniales”, como Brasil.
La historia silenciosa del capital apreciándose, la explotación de los trabajadores en las fábricas, la represión de la juventud en las escuelas y universidades desaparece enmascarado por los hechos bombásticos de Chávez, Lula, Zelaya y Obama. Mientras tanto, los tecnócratas del gran capital internacionales, como Henrique Meirelles, presidente del Banco Central de Brasil y ex director general del Banco de Boston, hacen la historia real y dramática, la de la barbarie del capital.
appello per un spezzone unitario antifascista - antirazzista al corteo del 17 Ottobre
Ven, 16/10/2009 - 11:43Appello per uno spezzone unitario antifascista alla manifestazione nazionale antirazzista del 17.10.09
L’antifascismo non si processa!
10, 100, 1000 ronde popolari antifasciste!
Noi comunisti, antifascisti, antirazzisti e democratici intendiamo scendere in piazza il 17 ottobre in uno spezzone unitario che affermi con forza il legame indissolubile tra la lotta contro il fascismo e quella contro il razzismo. Intendiamo ribadire la totale e incondizionata solidarietà ai compagni antifascisti che vengono colpiti dalla repressione (gli ultimi sono i compagni arrestati a Pistoia, ma ce ne sono decine e decine in ogni parte d’Italia): l’antifascismo non si processa!
Intendiamo scendere in piazza anche per promuovere una strada, una prospettiva e una forma di organizzazione e mobilitazione, le ronde popolari antifasciste antirazziste, che hanno già dimostrato (a Massa in modo eclatante, a Prato, ma anche in molte altre parti d’Italia) di essere uno strumento per contrastare la mobilitazione reazionaria e promuovere il protagonismo popolare. L’autorganizzazione popolare è la strada che intendiamo percorrere, le ronde popolari antifasciste e antirazziste sono uno dei nostri strumenti.
Lo striscione di apertura dello spezzone unitario, proponiamo che sia, dunque:
L’antifascismo non si processa!
10, 100, 1000 ronde popolari antifasciste e antirazziste!
Ci appelliamo ai comunisti, gli antifascisti conseguenti, ai democratici coerenti affinché si uniscano allo spezzone con le loro bandiere.
Take back the night! Riprendiamoci la notte @ Psicologia La Sapienza
Gio, 15/10/2009 - 11:02Dopo anni di politiche sempre più restrittive per la libertà di tutti ma
soprattutto di tutte, abbiamo pensato di dover ribadire cosa vuol dire
sicurezza per noi.
Nell’immaginario comune, la notte è sempre stata associata
all’insicurezza, alla violenza, alla paura e col tempo noi stesse abbiamo
imparato a introiettare l’idea del pericolo del mondo esterno.
Con i /loro/ mezzi di comunicazione assordanti vogliono inculcarci l’idea
del terrore della vita che troviamo fuori dalla casa (italiana). Una casa
che non dovremmo mai lasciare perché sinonimo di protezione e sicurezza.
Ma noi non ci caschiamo. Non ci rinchiuderanno nella prigione delle mura
domestiche per far godere l’uomo padr(on)e e marito, che cerca di
approfondire sempre più il senso di controllo sul corpo e sulla libertà
delle donne. Non resteremo i nostri corpi per giustificare le politiche
sicuritarie e razziste di questo paese ormai alla frutta.
Siamo pronte a uscire nelle strade e a dirlo a ridosso del 25 novembre,
giornata mondiale contro la violenza sulle donne. Poiché la sicurezza non
viene da un maggior numero di telecamere, né dall’emarginazione,
incarcerazione ed espulsione degli immigrati (e delle immigrate), ma dalla
nostra stessa libertà e autodeterminazione dentro e fuori le mura
domestiche.
Vogliamo vivere le nostre strade anche di notte e vogliamo che sia questo a
farci sentire sicure. Vogliamo non sentirci mai da sole. Vogliamo dire
questo da donne alle donne, alle lesbiche, alle trans, perché non è
sicurezza una città militarizzata, non è sicurezza una città fatta di
ronde e lame, perché la nostra arma è la solidarietà.
Questa crisi tanto temuta e così poco ammessa viene sfruttata, come è
sempre stato, per restringere le libertà acquisite in anni di lotte. In
tempo di crisi le classi dirigenti tentano in ogni modo di minare alla base
i diritti umani più elementari: prove ne sono i respingimenti in mare dei
migranti, come quelli delle donne nelle case, la negazione del diritto al
dissenso attraverso censura mediatica e divieto di manifestazione, la
distruzione della scuola pubblica, la criminalizzazione e la svalutazione
delle donne su tutti i fronti, specie in campo lavorativo. Infatti
precarietà o pratica delle dimissioni in bianco restano principalmente
problemi femminili, impedendo alle donne, che vogliano sfuggire a
situazioni di violenza in famiglia, di farlo. Nessuno si chiede perché i
famosi assenteisti di
Brunetta fossero in maggioranza donne, dato che sulle donne ricade tutto il
peso di un /welfare/ sempre meno efficiente.
Tutto questo accade mentre la Chiesa continua a proporre un modello
familiare in cui la donna conservi il ruolo di
incubatrice e balia, mentre la società diventa sempre più fascista,
ribadendo, tra gli altri, il vecchio schema della donna o santa o puttana.
Così la violenza è palese solo quando a compierla è il tossico,
l’immigrato o il rom e si arriva a giustificare l’ubriachezza dei
“bravi ragazzi”, che agiscono per soddisfare bisogni dovuti, mentre lo
stesso comportamento rende la donna un’incosciente che “ se l’è
cercata”.
Ma in tutti questi casi non si indaga la violenza alle radici, la
giustificazione è sempre la devianza, mentre noi sappiamo bene che la
violenza è diffusa e propagandata dai media e dalla cultura.
Si sistematizza una violenza più subdola, in un paese in cui escort e
prostitute sono messe alla berlina, umiliando e denigrando la donna
attraverso comportamenti di certi personaggi politici che vengono imposti
come modello vincente.
E tra l’affanno dei giornali e dei politici preoccupati, anche noi
vogliamo dire la nostra.
Invitiamo donne, puttane, trans, migranti e rom, lesbiche, gruppi e
collettivi femministi a partecipare all’assemblea che si terrà il 22
ottobre nell'aula autogestita di Psicologia la Sapienza (via dei Marsi 78)
alle 18 per costruire una Street Parade notturna e momenti di
riappropriazione delle nostre città attraverso musica, arti di strada e
grafiche, il 20 novembre come tutti i giorni, aspettando il corteo
nazionale contro la violenza sulle donne.

x info: takebackthenight@grrlz.net